3 de agosto de 2015

No quiero ir al XXI Salón del Manga de Barcelona


Un año más, ya está aquí el Salón del Manga. Bueno, no está aquí, aún quedan meses, pero que ya se han anunciado las fechas. En realidad, creo que las fechas se anunciaron hace tiempo, pero parece que siempre me tengo que enterar tarde de todo. En fin. El evento se celebrará desde el jueves 29 de octubre hasta el domingo 1 de noviembre.

La verdad es que es un evento al que a mí personalmente cada año me da más pereza asistir, principalmente por la enorme cantidad de gente que va. Se ha convertido en un evento tan masivo, que ir acaba siendo un auténtico coñazo, por las colas interminables antes de entrar, y el agobio una vez dentro. Lo cierto es que el año pasado, al haber un aforo limitado, eso se arregló un poco, pero aún así no es ni comparable a la cómodo que resulta ir al Salón del Cómic de la misma ciudad. Además, en cierto modo el aforo limitado me crea un problema, y es que hay que comprar las entradas con mucha antelación, y yo ahora mismo no puedo saber si dentro de tres meses voy a preferir ir al Salón un viernes o un sábado.

Por otra parte, tras hablar el año pasado con varios dibujantes españoles de renombre y ver cómo la organización del Salón del Manga los ninguneaba, le cogí cierta más manía al evento.

Y la verdad es que los invitados que se han confirmado hasta ahora no invitan para nada a asistir al evento. Ojo a la lista, porque tenemos a la cosplayer mejicana Alondra Ponce, a una chef de cocina macrobiótica llamada Mayumi Nishimura, a una joven granadina llamada María Lopez que por lo visto es una idol en Japón, y a un coro infantil que interpretarán varias canciones japonesas.

...

¿En serio? ¿Esto es lo que quiere ver la gente que va al Salón del Manga? Porque, vale, ya sé que hace años que esto se convirtió en un salón de la cultura japonesa más que del manga en sí, pero es que deberían cambiarle el nombre definitivamente, porque esto no tiene ni pies ni cabeza. Porque yo no quiero ir a un Salón del Manga para ver a una cocinera, una mejicana disfrazada, y unos niños cantando. Repito, Salón del Manga. Manga, señores, MANGA.

Aún así, todos los años acabo yendo, porque mis amigos me arrastran y porque tampoco tengo nada mejor que hacer. Y seguro que este año no será una excepción, y ahí estaré (un solo día, eso sí, más de un día no voy). Pero en fin.

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